El crudo caso de niña explotada sexualmente por su mamá: “Quiero una vida normal, no ser prostituta”
Sofía tenía 15 años cuando llegó a una residencia para madres adolescentes. En ese momento cargaba con una bala alojada entre el abdomen y la columna, además de un embarazo de siete semanas.
Permaneció 54 días hospitalizada y, según los antecedentes de una querella presentada ante el Juzgado de Garantía de Talca, no recibió visitas durante ese periodo.
El 16 de junio escapó del recinto porque temía que le quitaran a su hija al momento de nacer. Finalmente, el 1 de diciembre se convirtió en madre.
La cruda historia de Sofía
La investigación de BioBioChile, sostiene que durante 2024 comenzó a sufrir explotación sexual. En un comienzo, según su propio relato, su madre la habría obligado a prostituirse para conseguir dinero destinado a drogas y alimentación.
Luego, cuando la mujer quedó privada de libertad por un homicidio, otros tres hombres habrían continuado con la explotación.
La adolescente llegó a convertirse en el principal sustento económico, en medio de lo que la querella califica como una “vulneración crónica”.
En mayo de 2025 Sofía pidió ayuda a Carabineros y terminó derivada a otra residencia para madres adolescentes. Cinco meses después, el consumo de drogas provocó una nueva intervención y la separaron de su hija.
Sin embargo, el vínculo con su madre continuó afectándola: aunque estaba encarcelada, la adolescente debía enviarle dinero y encomiendas.
En una conversación con funcionarias del recinto, contó que había entregado $150.000 y que ya no quería seguir haciéndolo.
“Tía, usted cree que es normal que mi madre me pida dinero sabiendo lo que yo hago, que me prostituyo (…) Toda la noche me drogo. Consumo todos los días cocaína y alcohol. Tengo 17 años y mi cuerpo está destruido por mi trabajo. Yo quiero una vida normal, como una niña de 17 años y no ser prostituta”, relató entre lágrimas, de acuerdo con el informe presentado ante el Tribunal de Familia de Talca.
También aseguró que su madre le decía constantemente que, cuando recuperara la libertad, le quitaría a su hija.
Salidas no autorizadas
Las funcionarias comenzaron a detectar con mayor claridad lo que ocurría a partir de las reiteradas fugas de la residencia. La primera “salida no autorizada” ocurrió el 30 de diciembre de 2025, a las 23:35 horas, y Sofía regresó cerca de las 11:00 del día siguiente.
El 31 volvió a escapar y tardó cuatro días en regresar. El mismo patrón se repitió durante las semanas siguientes, hasta que en una de sus salidas subió a un vehículo.
Días después, el personal registró que volvió con un “aparente consumo de sustancias ilícitas”. En total, escapó 22 veces durante dos meses.
La propia adolescente entregó antecedentes sobre su historia familiar. Según la querella, contó que su madre comenzó a vender imágenes de ella a hombres mayores cuando tenía siete años y que, siendo menor de edad, también la envió a prostituirse.
“No odia a su madre por esta situación y otras más, pero dice que no la perdonará nunca”, señala el documento.
Sofía además manifestó que quería cortar el vínculo y entrar a un programa de rehabilitación, porque consideraba que era su única posibilidad de sobrevivir: “Era su única opción de salir, porque se iba a terminar muriendo por todo lo que consumía”.
Paralelamente, la residencia detectó una posible red de adultos que esperaba a Sofía fuera del recinto para trasladarla a distintos lugares.
La querella indica que los sujetos se aprovecharon de su “vulnerabilidad psicológica, adicción al alcohol y cocaína, y la necesidad de generar los ingresos exigidos por su madre”.
La investigación identificó a tres hombres, quienes supuestamente la trasladaban hasta un night club de Talca y conocían su edad.
Allí, según la presentación judicial, la adolescente debía realizar actos de significación sexual, vestirse de manera provocativa o permanecer desnuda, además de dejarse besar, manosear y bailar para clientes.
El 27 de agosto, la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI ingresó al local y encontró a Sofía junto a otras seis mujeres.
Involucrados en prisión
Los funcionarios detuvieron a los tres hombres involucrados, quienes quedaron en prisión preventiva por el delito de promover y facilitar la explotación sexual de una menor de 18 años.
El tribunal consideró la grave situación de vulnerabilidad que la adolescente había experimentado durante su vida y señaló que esa realidad habría contribuido a “normalizar este tipo de actividades como una forma de obtener recursos económicos, incluso destinados a contribuir económicamente a su madre”.
A comienzos de septiembre, además, concluyó que la libertad de los imputados representaba un peligro para la seguridad de la sociedad.