Deporte

El doloroso pasado de Erika Olivera: Fue abusada por más de 12 años por su padrastro

Archivo | Mario Dávila |Agencia UNO
Archivo | Mario Dávila |Agencia UNO

12 años de dolor y sufrimiento marcaron a la infancia, adolescencia y juventud de la maratonista Erika Olivera, quien por primera vez contó haber sido víctima de abusos sexuales por parte de su padrastro Ricardo, un pastor evangélico, que además le dio su apellido.

En una confesión que el periodista de Revista Sábado, de El Mercurio, Rodrigo Fluxá calificó como “la historia más brutal que recuerde el deporte chileno de élite”, la atleta dio cuenta de los terribles recuerdos del periodo más oscuro y doloroso de su vida.

Lee también: Australiano que abusó de su hija y la expuso a pedófilos: “Fue divertido mientras duró”

La mujer contó cómo a los 5 años comenzaron los abusos que al principio no entendía, pero que pronto se fueron trasformando en un calvario bajo la dominación de su padrastro argentino, que la obligaba no sólo a realizar actos sexuales, sino que además a hacer aseo y hasta a pedir permiso para ir al baño como parte del culto religioso.

“Debo haber tenido cinco años la primera vez que me abusó. El dormitorio estaba empapelado con un papel mural rojo (…) Empezó mostrándomelo como un juego, con caricias y después fue avanzando. Esa primera vez no entendí lo que pasó, era una niña.(El lunes) Era el día más horrible. Me acuerdo caminando hacia la puerta. Estaba sonada no más; tenía que llegar y aceptar. Tenía que pasarlo con él. Apenas tenía la oportunidad, era llegar y llevar para él. Mientras yo no me pude defender, él hacía lo que quería conmigo”, relató Olivera, que además dio detalles de cómo el hombre incluso se sobrepasaba con ella, cómo la tocaba hasta cuando sus hermanos estaban en la pieza.

“Las cosas se daban en el día, cuando mi mamá no estaba, porque él no trabajaba o lo hacía en turnos como inspector de micros. Después, mi mamá llegaba en la noche y yo había estado llorando todo el día. Me demoré en contarle”, contó, agregando cuando el hombre ya no tenía absoluto control sobre ella comenzó la extorsión.

“Más grande, cuando ya no podía forzarme tan fácil, comenzó a funcionar como un chantaje (…) Para ir a una carrera o salir a un entrenamiento, tenía que aceptar lo que él me decía (…) Si alguna vez oponía resistencia, no había plata para nada en la casa”, detalló Erika, que finalmente tras muchos años y a dos días de haber sido embestida como abanderada nacional para Río 2016 decidió realizar una denuncia en la PDI en contra de los abusos del hombre que fue su padre y con el peso que significa cargar un apellido ahora lleno de gloria, pero marcado por el dolor y sufrimiento del pasado.

“Estoy consciente de que no voy a conseguir justicia. Gracias a Dios cuando tuve la oportunidad de hacer justicia con mis propias manos, no ocurrió. Me hubiesen condenado por delincuente. Cuando me preguntan qué hubiese sido de mí sin el deporte, hubiese sido una delincuente, pero no por ladrona o por delinquir, sino por haber terminado matando a ese hombre”, contó la rubia a La Cuarta.

Desde Brasil, donde se prepara para su participación en los que serán sus quintos juegos olímpicos defendiendo a nuestro país, Erika también conversó con LUN para dar más detalles sobre las horas posteriores a su dramática confesión.

“Me saqué un gran peso de encima. Esto no nace de ahora, hace muchos años tomé la decisión de que llegaría este momento, que debía cerrar el ciclo de alguna manera.(Lo hice público) Porque hace años sabía que este caso prescribía, que no tenía manera de hacer justicia por la justicia ordinaria. Afortunadamente, tuve una salida y no caí en el error de ser una criminal, porque estoy segura que hubiese llegado a eso. Me siento súper contenta, siento un gran alivio. Cuando preguntan por qué no lo hice antes, creo que toda persona tiene su tiempo y hoy fue mi tiempo. Estoy en paz conmigo, siento mucha tranquilidad, porque además veo casos en las noticias y me llegan muy adentro. Me retiro como una mujer muy feliz, no solo por lograr cosas en lo deportivo, sino porque logré formar una vida como yo la quise, como yo la decidí, con apoyo de muchas personas, como mis hijos y mi marido. Estoy muy feliz pese a lo que me ha tocado vivir”, concluyó la deportista que espera cerrar además su ciclo deportivo con una gran participación en los Juegos.