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A 26 años de su participación en la ‘Casa de Vidrio’, Daniela Tobar habló en entrevista con Informe Especial sobre las consecuencias de la exposición que marcó su vida. La actriz enfatizó en la importancia del consentimiento, lamentando el uso no autorizado de su imagen desnuda en medios de comunicación. Reveló que la experiencia afectó su relación con la prensa, generando rabia y frustración. Tobar reflexionó sobre la disparidad de atención entre ella y su co-participante, Víctor Hugo, resaltando el papel de género en esta situación. Abogó por normas que protejan la privacidad de las personas y el respeto a su intimidad en proyectos artísticos.

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A 26 años de su participación en la recordada ‘Casa de Vidrio’, Daniela Tobar volvió a hablar de la experiencia que marcó su vida y su relación con los medios de comunicación.

La actriz, que actualmente vive en Francia, conversó por primera vez ante las cámaras de televisión sobre lo que vivió durante la intervención artística que expuso su vida cotidiana detrás de paredes transparentes.

En entrevista con Informe Especial, para el reportaje “Sin consentimiento es delito”, la intérprete abordó las consecuencias de aquella exposición.

Además, reflexionó sobre los límites de la privacidad, el uso de la imagen personal y la importancia del consentimiento.

Tobar tenía 21 años cuando participó en el proyecto, pero asegura que aceptar la propuesta artística nunca significó autorizar cualquier uso posterior de su imagen.

La reflexión de Daniela Tobar sobre su participación en la ‘Casa de Vidrio’

En particular, recordó el impacto que le provocó ver fotografías de su cuerpo desnudo en portadas y medios de comunicación.

“Me sentí pasada a llevar, sentí que mi privacidad, sentí que, aunque yo había escogido, decidido participar en un proyecto de exposición, nunca di el consentimiento para que mi imagen desnuda apareciera en las portadas ni en los medios de comunicación, matinal, en vivo y en directo”, relató.

La actriz explicó que la atención pública terminó centrada en su cuerpo y su intimidad, una situación que le generó rabia y frustración.

Las consecuencias de esa experiencia también afectaron su vínculo con la prensa.

“Yo creo que por ahí pasó mi rechazo hacia los medios de comunicación. En ese momento fue rabia, fue mucha frustración. Me generó un trauma, porque fue algo chocante, muy fuerte”, reconoció.

Además, planteó una reflexión sobre la diferencia entre la atención que recibió ella y la que despertó Víctor Hugo, el otro protagonista de la intervención.

“¿Por qué mi presencia generó tal cantidad de expectación, de movimiento, y no así la presencia de Víctor Hugo? Tiene que ver mucho con el género, porque es la mujer la que se ha hecho históricamente, culturalmente, el objeto de deseo”, sostuvo.

Durante la conversación, la actriz insistió en que participar voluntariamente en una obra no significa renunciar a la privacidad ni permitir cualquier interacción con terceros.

“Yo consentí a estar en un proyecto artístico donde tenía que vivir normalmente mi vida, pero no consentí nada más que eso. No consentí las publicaciones, no consentí tampoco el hecho de que alguien pudiera tocarme”, afirmó.

En esa línea, valoró la necesidad de avanzar en normas que protejan a las personas frente al uso indebido de su información personal.

“Cada cual en ese sentido tiene el derecho a mostrar lo que quiera. Creo que el problema está ahí, por eso es bueno que empiece a legislarse con respecto a eso”, cerró.