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“Condiciones inhumanas”: Psiquiátrico Horwitz cierra unidad femenina tras grave denuncia

“Condiciones inhumanas”: Psiquiátrico Horwitz cierra unidad femenina tras grave denuncia
Agencia UNO
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El cierre de la Unidad de Evaluación de Personas Imputadas para Mujeres (UEPI) en el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak se dio tras una denuncia de la jueza Vania Boutaud por graves vulneraciones de derechos humanos. La magistrada constató condiciones inhumanas y actos de violencia de género, incluyendo vigilancia masculina, falta de agua, y monitoreo inapropiado en las habitaciones. Internas denunciaron dificultades para ir al baño y maltrato por parte del personal sanitario. La situación llevó al cierre de la unidad debido a la falta de personal femenino de Gendarmería y conflictos de interés institucionales detectados.
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Una grave denuncia por presuntas vulneraciones de derechos humanos derivó en el cierre de la Unidad de Evaluación de Personas Imputadas para Mujeres (UEPI) del Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak, destinada a evaluar a mujeres imputadas en causas penales.

El caso se originó luego de una visita realizada el viernes 24 de julio por la jueza Vania Boutaud, quien ingresó a la unidad durante su turno semanal de visita de cárcel, consignó Radio Bío Bío.

Tras recorrer las dependencias, la magistrada aseguró que constató la existencia de “condiciones inhumanas, degradantes, actos manifiestos de violencia de género e institucional y graves conflictos de interés”.

Jueza denunció graves situaciones al interior de la UEPI

En el oficio elaborado después de su visita, Boutaud enumeró ocho situaciones que encendieron las alertas: vigilancia masculina y vulneración de la intimidad, privación de agua, falta de privacidad en los servicios higiénicos y denuncias de maltrato y abandono por parte del personal sanitario.

A ello sumó cuestionamientos a la reacción de las jefaturas, posibles conflictos de interés, una deficiente distribución del personal penitenciario y una eventual obstrucción de las denuncias.

Uno de los puntos centrales detectados por la jueza tuvo relación con las cámaras instaladas al interior de las habitaciones, las cuales eran monitoreadas exclusivamente por funcionarios hombres de Gendarmería.

“Las internas están siendo custodiadas y monitoreadas por cámaras de seguridad exclusivamente por personal de Gendarmería de sexo masculino, quienes en forma permanente y continua pueden observar las dependencias —de sus habitaciones— donde ellas se visten y se cambian ropa”, señaló el oficio.

El documento enfatizó la gravedad de esta situación: “No se trata de un monitoreo solo de los pasillos o áreas comunes, sino que el monitoreo se da a lo más íntimo que tienen, que es su cuerpo y su indemnidad física y sexual”.

Internas denunciaron falta de agua y dificultades para ir al baño

La magistrada también recogió los testimonios de las propias internas sobre las condiciones que enfrentaron durante las noches.

“Se denunció que, durante la noche, el personal técnico de enfermería (TENS) niega el suministro de agua a las internas con el propósito de evitar que soliciten ir al baño”, consignó el oficio.

Según los antecedentes incluidos en el documento, las mujeres permanecían encerradas bajo llave en habitaciones con rejas y dependían del personal sanitario para poder acudir al baño.

Las denunciantes afirmaron que las funcionarias se encerraban en la oficina clínica y no respondían oportunamente cuando solicitaban ayuda.

La jueza dejó constancia de que, “ante la extrema demora en abrir las rejas pese a sus gritos de auxilio”, algunas mujeres “se han visto forzadas a orinarse o defecarse en sus dependencias”.

La denuncia judicial, sumada a la falta de personal femenino de Gendarmería, terminó finalmente con el cierre de la unidad.