Por insólito que parezca, un hombre que quiso ayudar a un pequeño perro, que se encontraba hambriento hurgando entre las bolsas de basura de una calle ariqueña, terminó detenido por Carabineros. Tal como leyó.

El colectivero de 40 años, Manuel Luza, jamás pensó que por intentar obrar bien con el can terminaría 24 horas dentro de un calabozo, además de pasar un gran bochorno en su lugar de trabajo, informó el diario LUN.

Según como el propio protagonista de la historia relató, “iba manejando por la avenida Tambo Quemado cuando vi un perro chico que rompía bolsas de basura desesperado buscando comida”.

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“Como mis hijas se han encontrado animales y los rescatan, me acordé de ellas. Me estacioné frente al animal y como no tenía identificación, lo subí al auto y me lo llevé para cuidarlo”, explicó Luza.

Lo peor que fue que mientras “manejaba mi colectivo (…) mi jefa me pidió por teléfono que me acercara al terminal”. “Cuando llegué, vi a todos los carabineros. No entendía nada”, comentó.

Y es que el bondadoso padre de familia había sido acusado de hurto por los dueños del can, razón más que suficiente para que se lo llevaran detenido frente a su superior. Por esta razón tuvo que pasar nada menos que 24 horas dentro de un calabozo.

“Luego del bochorno frente a mi jefa, me fui con Carabineros hasta mi casa a buscar el perro. Lo echamos atrás del furgón y nos fuimos a entregar el animal”, detalló Manuel.

Luza tuvo que vivir una de las experiencias más dramáticas de su vida, todo por querer ayudar a un cachorro que encontró desprotegido. Según relató, antes de ser detenido por los uniformados él junto a sus hijas compartieron fotografías del perro en Facebook para lograr dar con sus dueños, sin embargo, ellos se le adelantaron.