La mañana de este viernes, Exequiel Farías y Juan Pablo, testigos claves en el crimen del profesor Nibaldo Villegas, prestaron su declaración a la Justicia. Los hombres estuvieron presentes en la playa Las Docas la noche del homicidio, debido a que querían realizar pesca deportiva.
Aquella madrugada, los testigos reconocieron a Johanna Hernández y a Francisco Silva en el lugar. “Ella siempre estaba sentada en el asiento del copiloto con la puerta abierta. Y él siempre trabajando en torno al fuego”, relató Farías.
“Hay un momento en que ella se baja del vehículo, se abrazan, se besan cerca de la fogata siempre de espalda a nosotros”, añadió.
En este contexto, al hombre le llamó la atención el olor y las características de la fogata de la menos 3 metros de altura. “Si bien estaba oscuro, era un humo que me hacía picar la nariz. Veíamos que el material era tela por la forma en la que la persona la tiraba al fuego”, agregó.
Al pasar de las horas y cuando Johanna y Francisco ya se habían retirado del lugar, los testigos tomaron la determinación de acercarse a la fogata para tomar un café. “Esperar un rato y después irnos”, declaró Farías.
El testigo describió la fogata y un elemento que le llamó mucho la atención. “Habían dos piedras que estaban pegadas en forma de ‘V’. Empezamos a mirar el fuego y los restos. Habían recipientes de sushi y comida japonesa”, señaló.
“Nos fumamos unos cigarros, conversamos ahí, y dentro de lo que pudimos observar, había un cuchillo de una hoja más o menos importante, de tipo carnicero con mango metálico, el cual nosotros movimos con el pie, porque nos parecía raro que lo intentaran quemar”, agregó. Además, señala que la fogata fue hecha con unos palos de construcción.
Al volver a su casa, Farías conversó con su esposa, quien había estado siguiendo el caso del profesor Nibaldo por la televisión. “Cuando detienen a los imputados me hizo click el tema del lugar”, añadió el testigo que inmediatamente acudió a la PDI de Quilpué.