Luego de que se hicieran públicas las torturas sufridas por un funcionario del Hospital de Osorno, la justicia resolvió aplicar distintas medidas cautelares a los imputados.

Dos de ellos quedaron en prisión preventiva, mientras que los otros dos deberán cumplir arresto domiciliario total.

Durante la audiencia de formalización surgieron nuevos antecedentes, entre ellos las supuestas motivaciones que habrían tenido los exfuncionarios para agredir y humillar a su compañero de trabajo entre 2018 y 2020.