La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) introdujo en junio de 2025 una nueva normativa que cambiará la forma en que se calcula el pago mínimo de las tarjetas de crédito.

La medida busca, según el organismo, reducir el sobreendeudamiento de los usuarios y favorecer que paguen menos intereses a largo plazo.

La regulación establece que el pago mínimo ahora será la suma del Monto No Financiable (MNF) más el 5% del Monto Financiable (MF), es decir, un porcentaje de la deuda total que el cliente mantiene con el banco.

El MNF incluye los cargos obligatorios de cada mes, como las cuotas “sin interés”, mantención de la tarjeta, seguro de desgravamen y comisiones por deudas previas, consignó CNN.

La CMF ejemplificó los efectos de no ajustar los pagos: “Si se paga solo el 1% de la deuda total cada mes, una persona podría demorarse 180 meses (15 años) en pagar por completo. En ese escenario, se pagaría un 160% de recargo solo en intereses. Por ejemplo, si la deuda original es de $1 millón, después de 15 años pagando el mínimo de un 1%, terminaría desembolsando $2.600.000, es decir, $1.600.000 extra”.

En contraste, al aplicar el nuevo pago mínimo del 5%, el tiempo para saldar la deuda se reduciría a 60 meses (5 años) con un 40% de acumulación de intereses, destacando la importancia de esta medida para amortizar de manera más rápida.

La CMF aclaró además que, en casos de emergencia financiera, “el banco puede autorizar no pagar el mínimo por uno o máximo dos meses seguidos, pero ese dinero adeudado se debe sumar a la deuda para devolverlo en un plazo máximo de 24 meses (2 años)”.

Normativa sobre pago mínimo de tarjetas de crédito comenzará a regir en junio de 2026

Sobre la implementación, el organismo indicó que la norma comenzará a regir un año después de su publicación, es decir, en junio de 2026.

“La incorporación de las cuotas sin interés al MNF se realizará de manera gradual, con un incremento del 25% cada seis meses”, precisaron, lo que permitirá que la nueva normativa quede completamente aplicada en 2027.

Según explican, este período de transición permitirá a las instituciones financieras “ajustar sus procesos y adaptarse de manera progresiva, minimizando el impacto en los consumidores que no puedan cubrir el pago mínimo”.