No cabe duda que el periodo de lactancia de un bebé es uno de los más importante dentro de su crecimiento. Sin embargo, también puede convertirse en una etapa muy peligrosa si la madre no tiene los cuidados necesarios.
Fue el caso de Samantha Jones, mujer de 30 años con una adicción a los analgésicos, que ha sido acusada de matar a su hijo de 11 semanas con una mezcla de drogas a través de su leche materna.
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La investigación del hecho ocurrido en Pensilvania, Estados Unidos, reveló que el bebé falleció por una combinación de metadona, anfetamina y metanfetamina, tal y como informó la fiscalía del condado de Bucks, según consigna el noticiero norteamericano CBS News.
De acuerdo a la declaración de la mujer, el bebé despertó a eso de las 3 de la mañana y ella estaba demasiado cansada para levantarse a prepararle la mamadera. Por este motivo, lo habría amamantado, dándola muerte a las pocas horas del hecho.
Captura CBNEWS
Al ver que su hijo estaba pálido, Jones intentó aplicarle reanimación cardiovascular bajo la instrucción de un operador a través del 911. Al llegar la policía determinó que el menor sufría un paro cardíaco, para posteriormente fallecer en un hospital.
Según su declaración, la madre señaló que le habían recetado metadona por su adicción a los analgésicos, pero había dejado de ingerirla durante el embarazo.