La actividad económica en Chile volvió a mostrar señales de debilitamiento durante mayo de 2026, siendo la constante que se ha repetido por quinto mes consecutivo.

Según informó este miércoles el Banco Central, el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) registró una caída de 0,9% en comparación con el mismo mes del año pasado.

El resultado estuvo marcado principalmente por el retroceso de la actividad minera, especialmente por una menor producción de cobre. Además, mayo contó con un día hábil menos que el mismo periodo de 2025, factor que también habría influido en la comparación anual.

En términos desestacionalizados, el indicador disminuyó 0,2% respecto de abril y retrocedió 0,7% en doce meses. De esta manera, la actividad acumula cinco meses consecutivos de deterioro en la medición desestacionalizada, escenario que vuelve a instalar la preocupación por una eventual recesión técnica.

Las bajas en la actividad económica en Chile: ¿cómo nos afecta?

El principal impacto negativo provino de la producción de bienes, que cayó 4,7% en doce meses. Esta baja se explicó mayoritariamente por el desempeño de la minería, con especial incidencia de la producción cuprífera.

La industria también anotó un descenso, aunque de menor magnitud, asociado a una reducción en la elaboración de productos pesqueros. “Por su parte, el resto de bienes no presentó variación”, detalló el Banco Central.

Al revisar las cifras desestacionalizadas, la producción de bienes disminuyó 0,1% frente al mes anterior. En esta medición, la principal incidencia negativa correspondió al resto de bienes.

Pese al retroceso general, la actividad no minera mostró un mejor desempeño.

“El Imacec no minero presentó un crecimiento anual de 0,7%, mientras que en términos desestacionalizados cayó 0,3% respecto del mes anterior y aumentó 1,0% en doce meses”, sostuvo el reporte.

Comercio y servicios evitaron una caída mayor

A diferencia de la minería y la industria, el comercio presentó un crecimiento anual de 0,8%. Este avance fue impulsado por las ventas minoristas y el sector automotor, aunque fue parcialmente contrarrestado por una menor actividad mayorista.

En el comercio minorista destacaron las ventas de vestuario en establecimientos especializados, los almacenes de alimentos y las compras realizadas mediante plataformas online.

El rubro automotor, en tanto, registró un incremento en la venta de vehículos y en los servicios de mantención.

Respecto del comercio mayorista, el organismo señaló que “la caída del comercio mayorista fue incidida principalmente por menores ventas de alimentos”.

En términos desestacionalizados, el comercio creció 0,2% frente a abril, resultado explicado por los avances tanto del comercio minorista como del mayorista.

Los servicios, por su parte, aumentaron 1,0% en comparación con mayo de 2025. El desempeño se sostuvo principalmente en los servicios personales, especialmente en las áreas de salud y educación.

Sin embargo, las actividades empresariales y de transporte registraron caídas, moderando el crecimiento del sector.

“Las cifras ajustadas por estacionalidad no presentaron variación respecto del mes precedente, reflejando la compensación entre el aumento de los servicios personales y la caída de los empresariales”, concluyó el reporte.

No hay crisis pero esto podría pasar

El nuevo Imacec se conoce en medio de otras cifras que evidencian un complejo escenario económico. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación alcanzó un 9,4% durante el trimestre marzo-mayo, su nivel más alto de los últimos cinco años.

A ello se suma la caída de 7,5% interanual que registró el Índice de Producción Industrial durante mayo, la mayor disminución observada en los últimos nueve años.

En ese contexto, los indicadores de empleo, producción y actividad económica refuerzan las señales de desaceleración y elevan la preocupación respecto de la evolución de la economía chilena durante los próximos meses.

Si bien no se trata de una crisis, el panorama de la actividad económica podría afectar a los ciudadanos en cifras más bajas de empleo, salarios más estancados y mayor cautela de las empresas para contratar o invertir.