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Hermano de Kenita Larraín contó lo más fuerte que le ha tocado ver como bombero

Pablo Ovalle Isasmendi | Agencia UNO
Pablo Ovalle Isasmendi | Agencia UNO

¿Recuerdas a ese participante de Pelotón que era grande y calvo? Su nombre es Mario Larraín… ¡si, el hermano mellizo de Kenita!

Al parecer la televisión no era lo suyo, pues no lo hemos vuelto a ver en pantalla, pese que a recibió varias ofertas tras su paso por el reality de TVN. Actualmente se desempeña cumpliendo uno de sus mayores sueños de niño: ser bombero.

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Según contó al diario La Cuarta, “cuando chico, tomaba micro para ir a Providencia o al centro y siempre pasaba por una compañía de Bomberos. Me paraba para mirar por la ventana y veía que a veces le estaban haciendo mantenciones al carro. De vuelta a mi casa, lo mismo. También le preguntaba a mi abuelita ‘¿qué son esos?’, cuando pasaba el carro con sirena: ‘Ellos ayudan a la gente’, me decía”.

Mario decidió postular ya de grande junto a un amigo y desde entonces no se ha alejado de los carros y las mangueras.

Su primera experiencia como postulante fue fuerte. “Mi primer rescate me marcó muchísimo, estaba postulando, tocó un accidente grande y llegué marcando ocupado a mi casa. Después uno se acostumbra. Hay escenas bastante fuertes y uno tiene que acostumbrarse. Hay que tener una gran vocación de ayudar a la gente”.

Sobre cómo compatibiliza su vida privada y su trabajo como bombero, señaló que “durante varios años nos echan de menos en las casas. La verdad es que las postergamos, porque ser bombero es un estilo de vida. La gente que está al lado tuyo tiene que entender esto y quererte así, tal cual. En los primeros cinco años, uno está en todas: Navidad, Año Nuevo o almuerzos familiares. Es bastante demandante. No es sólo ver a los bomberos en las calles, también hay cursos, ejercicios, temas administrativos que demandan tiempo”.

No obstante, señaló que “la mayor recompensa para todos los bomberos es la satisfacción del deber cumplido, con eso estamos pagados. En Chile, ser bombero es voluntario, no es remunerado, y ser voluntario no significa que no es profesional”.

Larraín enfatiza en que para ser bombero hay que tener “nervios de acero y una cuota importante de no sentimentalismo. Así uno reacciona bien y se maneja en la emergencia, porque si uno cae en un tema sentimental, realmente puede entrar en depresión”.

“Después de haber actuado en la emergencia, lo que más marca es cuando se ven accidentes y están involucradas familias con niños, cuando esa familia ha perdido a un padre, madre o hijo por culpa de otro que venía con alcohol o se pasó el semáforo irresponsablemente.

Recordemos que, según informó también el diario popular, Mario participó también en una misión en Haití y en el rescate de personas atrapadas tras la caída del edificio Alto Río, en Concepción, por el terremoto de 2010.