Apenas termina el endieciochado septiembre, las revistas y matinales comienzan a bombardearnos con notas que invitan a comer saludable, probar alguna novedosa dieta o inscribirse en la clase deportiva de moda, sin dejar de repetir la frase clave “por un verano sin polera”.

Pero ¿qué ocurre si queremos pasearnos en traje de baño por ahí, sin necesidad de matarnos de hambre? Esta es la pregunta que se hizo la columnista de Cosmopolitan, Laura Beck.

Y como motivos para hacer dieta nunca faltan, ella nos invita a conocer las razones por las que no está ni ahí con comer apio hasta diciembre.

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1.- Porque estar hambriento/a apesta
Es común ver en Internet radicales dietas que nos invitan a comer avena por 10 días seguidos o a consumir más agua que comida durante un mes. Pero aparte de ser demasiado extremas para nuestro cuerpo, provocan un gran problema que nos acompañará durante toda la jornada laboral o día de estudios: tener hambre.

“Estar hambriento es la forma en que tu cuerpo te avisa que necesitas más calorías, porque necesita más energía. Claro, comer sin contar un billón de calorías no es lo mejor para ti, pero si estás escuchando a tu cuerpo y leyendo tus señales de hambre, deberías comer hasta sentirte satisfecho”, explica esta bloguera.

2.- Se vuelve molesto salir a comer con alguien a dieta
¿Habrá algo más triste que te inviten a almorzar a un restaurante italiano o picada y tú sólo puedas comer lechuga con apio? “Si vamos a salir a comer y sólo ordenas una ensalada, voy a odiarte”, dice en tono de broma esta columnista.

3.- Papas fritas con ketchup

Daniel Go (cc) | Flickr

Daniel Go (cc) | Flickr

4.- Hacer dieta te hace sentir culpable con la comida
Apenas empezamos a moderar nuestro consumo de alimentos, ocurre algo terrible: vemos números de calorías y cantidad de grasas saturadas por todas partes.

“Sí, seguro que algunas comidas son más nutritivas y probablemente debas comer más de ellas, ¿pero sabes qué? A veces comer una pizza recién salida del horno es lo correcto para ti mismo en ese momento. La comida no es buena ni mala, sólo es comida”, agrega Laura Beck.

5.- Torta amor con café

6.- Amar tu cuerpo se siente mucho mejor que todo lo demás
Compararnos constantemente con las modelos de las revistas que están llenas de retoque digital y trastornos alimentarios, puede ser una misión suicida. Laura Beck invita a “mirarte al espejo y verte a ti mismo/a tal como eres, genial y perfecto y amarlo. Nada se siente mejor que ese sentimiento”

7.- Chacarero

Fuente Alemana | Facebook

Fuente Alemana | Facebook

8.- La comida es buena y la vida es corta
Por mucho que nos cuidemos, es un hecho que todos terminaremos en un cementerio alimentando a los gusanos. ¿Realmente queremos pasar el resto de nuestras vidas contando cada caloría?

9.- Seamos realistas: probablemente ganarás ese peso de nuevo
“Hacer dieta, para la mayoría no funciona. Así que, ¿qué tal si nos comprometemos a comer de manera conciente, a hacer una sana cantidad de ejercicio y a tomar un cocktail un par de veces a la semana? ¿Acaso eso no suena mucho mejor?”, puntualiza esta columnista.