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2021-03-12T20:00:39-04:00 12 marzo, 2021, a las 20:00Publicado por: Pía Castro

Participante transgénero sorprenderá a jurado de 'Got Talent Chile': su familia religiosa la expulsó

Captura | Mega
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Este viernes 12 de marzo se estrena por las pantallas de Mega el programa Got Talent Chile, donde artistas de diferentes ramas se presentarán sobre el escenario buscando sorprender con sus habilidades a un juraro compuesto por Luis Gnecco, Carolina Arregui, Denise Rosenthal y Sergio Freire.

En ese contexto, una particular participante llamará la atención con sus movimientos, pues es experta en danza árabe, disciplina que perfeccionó durante su estadía en Egipto.

Su nombre es Rania Ishtar, y aunque impresionan sus curvas, sus coloridas uñas y su cabello largo, lo cierto es que todo eso es relativamente nuevo para ella, pues inició su transición de género durante el último año de pandemia.

Mi vida ha sido un viaje de muchas identidades. Mi familia es religiosa y nunca pude ser yo misma“, dijo en entrevista con Página 7.

En efecto, viene de un núcleo de testigos de Jehová, un credo bastante cerrado. Al no sentirse en contacto con la cultura chilena, ni tampoco muy cercano a las raíces de sus padres, quedó con una sensación de no pertenecer a ninguna parte, y eso es parte de lo que la llevó a participar en el programa de talentos.

“Quiero mostrar mi arte por todo el mundo, entonces me motivó representar a mi país. Decir ‘soy chilena y tengo este talento’. Tener un reconocimiento nacional y que me vieran también en otros países. Mi motivación fue mi encuentro con la cultura chilena que ahora, como Rania, me encanta”, reconoció.

Según contó, no le importaba si llegaba a salir una sola vez, pues quería tener la experiencia de esa “grabación espectacular en el escenario”.

“Fue mucho más cómodo de lo que pensé. Me encanta bailar en teatro, hace años no lo hacía. Fue una emoción muy grande y además estaba todo cercano. Las chicas del backstage, Karla (Constant) y María José (Quintanilla), son súper buena onda. Me sentí muy respaldada aunque iba sola. Pensé que me iba a sentir incómoda, pero me encantó”, dijo respecto a la presentación con la que audicionó frente al grupo de evaluadores.

Viaje de identidades

Rania agradece que la pandemia le dio la posibilidad de aceptar quien era realmente.

Su nombre de nacimiento es Boris. Cuando se convirtió en bailarín, adoptó el apodo artístico de Saif, por la necesidad de acercarse a sus raíces árabes. “Boris era ese niño manipulado, religioso, reprimido y traumado por los abusos. Yo creo que es bueno contar esa historia porque podría haber más personas que se sientan identificadas con eso“, reveló en conversación con nuestro portal.

Saif también surgió porque quería esconderse de su familia. “Era terrible para ellos saber esto (su identidad trans). No creo que lo vean, pero alguien les va a decir… Es complejo, porque sufren. No es agradable y les provoca tristeza”, explicó.

Pero una vez que venció esos miedos, se permitió ser auténtica. “Creo que Rania es mi persona real, es la más honesta. Desde que soy Rania dejé de mentir completamente y mi vida se transformó en una luz”, reflexionó.

En efecto, el tiempo de encierro por la situación sanitaria le sirvió para evolucionar en ese punto de ser sincera con lo que quería, permitiéndose maquillaje, joyas, colores y vestuarios que antes no se atrevió a usar.

De niño, sí sintió su conexión espiritual con Jehová por la religión, pero pasó el tiempo y vio las señales que le indicaban que era transgénero, algo que nunca pudo abordar porque sus padres la alejaron totalmente de cualquier tipo de expresión que no se considerara masculina.

Captura | Mega

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Deseo de aceptación

“Soy una persona de muy pocos amigos, pero las amigas que tengo del colegio me apoyan al 100 y mis alumnas también, nada que decir”, dijo Rania al ser consultada por sus afectos más cercanos.

Aunque su familia más cercana la expulsó y cortó con ella todo vínculo, dice que aquellos parientes que no son religiosos le han manifestado sus felicitaciones por su participación en el programa.

La mujer de 33 años tiene una página web en la que cuenta con 300 mil seguidores, los que fueron llegando en masa luego de que en 2017 se viralizara un video de ella -todavía siendo Saif- moviéndose al son de la música. Esa misma plataforma la llevó a hacer clases virtuales a mujeres de todo el mundo: europeas, de la India, de Japón, de México, y hasta de las islas polinésicas.

En 2016, participó en una actividad del reality Volverías con tu ex, donde les enseñó a los participantes masculinos del programa a hacer una coreografía de danza árabe.

“Me sentía Saif, pero en el fondo había como un odio hacia el mundo. Eso se me quitó durante este último año. Hasta resolví temas íntimos con mi familia, pero sola, porque ellos no me hablan. Eso me ayudó… En ese tiempo traté de masculinizarme, porque hay una cosa social, un deseo de aceptación y de retener ese papel de hombre que tiene más derechos por sobre la mujer“, señaló al respecto.

Además, detalló que eso es algo que siente en la calle: “Yo caminaba como hombre y no importaba nada, pero ahora ando con cartera y siento todo el tiempo que me la van a robar”, dijo.

El rol de la danza

La danza y todo el arte es una conexión espiritual, y eso es lo que me mantiene viva hasta ahora. Yo era obesa, depresiva y amargada… te estoy hablando de 100 kilos. Ahora mi cuerpo está bien, está sano, mis exámenes están bien. Me cuido, dejé los vicios, y todo eso producto de la infancia tan reprimida… Ahora me gustaría sentirme respaldada por mi propio país”, dijo Rania respecto a la importancia que esta disciplina tiene en su vida y en su identidad.

Según contó a Página 7, aprendió de la maestra Gada Kannan, destacada y reconocida bailarina de danzas árabes en todo Chile y el extranjero. Es directora y profesora de su propia academia.

“Ella me enseñó todo (desde 2011). Ahora vive en Egipto, pero ella fue quien me impulsó. Bailaba en ballets en programas, estuvo en el Festival de Viña… Fue un apoyo súper importante. Ella desde el principio me dijo que fuera mujer, pero yo le dije que eso jamás podría pasar“, contó.

Y es que, aunque siempre sintió que algo no calzaba con su masculinidad, “me negué a eso (su identidad femenina) porque no sabía que era posible. Tenemos una educación sexual muy mala“.

De hecho, en 2015 les dijo a sus padres que era gay. “Fue un show, me echaron. Agarré mis cosas y me fui a vivir a Egipto sin nada; no sabía ni dónde llegar, pero estaba desesperada”, detalló.

Estuvo 6 meses y ahí aprendió más técnicas de danza. Se perfeccionó, y de regreso en Chile se dedicó de lleno a las clases. El año de la pandemia le permitió levantar su negocio, organizarse y modificar su cuerpo. Todo fue favorable.

Ahora me tomé bien en serio mi profesión, mi vida, mi cuidado personal. Ser mujer requiere de mucha más atención… Este año fue de limpiar mi casa y mi cuerpo. Tuve que aprender a limpiar mis uñas, sacarme los aros, desinfectarlos, son muchos detalles, pero estoy feliz y maravillada con mi proceso de ser mujer”, comentó con voz emocionada.

Por último, Rania dice que su talento podría llevarla a la final de Got Talent Chile, o al menos avanzar a nuevas etapas. Para eso está entrenando mucho.

“Más que ganar, me encantaría dejar una huella. Que todas las personas puedan bailar, que no sientan que deben tener cierto tipo de cuerpo. Todos podemos ser quienes queramos. Tenemos capacidades. Quisiera dejar esa marca”, concluyó.

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