Si la ven en la calle no la llaman por su nombre, sino por el del personaje que interpretó en Los Venegas. Aún así, ella responde de forma encantadora y cercana.

Hace más de 4 años que esta serie de TVN llegó a su fin, pero el cariño que el público le tomó a la actriz que interpretaba a la “Paolita” sigue latente.

Así lo ha comprobado Carolina Marzán, quien pese a dedicar su vida casi 100% al teatro, todavía recibe el afecto de la gente que la reconoce.

Hace casi 6 años se fue a vivir a Quilpué, donde cursó su enseñanza media, tras pasar por un período donde decidió “resetearse”.

En entrevista con Página 7, Carolina contó que “siempre quería buscar la excusa para venirme a provincia pero nunca pude. Tomar la decisión de agarrar las maletas sola me daba susto”. Hasta que se decidió y se fue a vivir con su hijo Matías, el que ya tiene 19 años, sabiendo que siempre tendría una conexión con Santiago, pues allí vive su hija, del mismo nombre, y su nieta Amanda.

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Siempre quiso volver a Quilpué, tierra que ella considera fértil en todo nivel, pues le ha dado frutos. “Siento que mi árbol ha dado frutos de todo tipo acá, y yo lo abono y sigue dando otros frutos, entonces es lindo el fenómeno. Me siento en casa”, aseguró.

Desde que llegó a esta provincia se dedicó a los talleres de teatro, siempre de la mano del Bellas Artes, pero desde enero de 2014 comenzó a hacer talleres independientes, donde actualmente ya tiene 6 grupos y de diferentes edades.

El día a día de Carolina

La actriz, de 51 años, realiza clases de teatro todos los días, excepto los martes que los tiene libres. “Se ha formado una familia tan linda con los alumnos que tengo”, que incluyen a pequeños, a los que se dio la oportunidad de enseñar tras la insistencia de varias madres. Con varios de ellos ya ha montado obras de teatro o está trabajando en ellas.

Marzán cuenta que cuando conversa con jóvenes interesados en ser sus alumnos, les asegura que en sus talleres se sentirán felices, creativos, y en casa, lo que ellos mismos han comprobado posteriormente y se lo han hecho saber, sintiendo incluso que se validan a nivel humano.

Actualmente Carolina está a la espera del resultado de un proyecto que postularon juntas de vecinos de Quilpué y Villa Alemana, quienes buscan poder exhibir la obra “Domingo 7”, donde ella actúa junto a su hija, y que trata sobre el embarazo adolescente. Así también, asesora a vecinos para postular a programas de proyecto regional, con el fin de llevar teatro y cultura a los barrios.

Pero además, constantemente recorre comunas de la región con la obra La remolienda, en la que actúa con profesionales que la invitaron a participar cuando ella llegó a Quilpué. No obstante, esa no es la única, pues también tiene harta actividad con 50 y tontos, una comedia hilarante donde la acompañan Adriano Castillo y Osvaldo Silva, con los que se ha presentado en el casino de Viña del Mar, en mineras, y hasta han recorrido varias ciudades con la corporación cultural de Carabineros de Chile.

Por si esto fuera poco, también está preparando una obra de Sebastián Figueroa, que es un texto argentino, con la que consiguieron vender una primera función en San Felipe, y eso que recién están comenzando, por lo que la noticia los tiene contentos.

Ya en casa, comparte con su hijo menor, el que decidió tomarse un año para analizar con tranquilidad la carrera que deseaba estudiar. Según nos contó la actriz, ella le recomendó que “lo que menos tienes que hacer es estudiar para decir que estás estudiando, y ahora la tiene clarita, quiere estudiar Sociología en la Universidad de Chile“, y ella confía en que él logrará su sueño.

¿Quiere volver a la televisión?

Su última participación en la TV fue en el programa Lo que callamos las mujeres, donde se han tratado temas profundos, que han originado debate, como el de una madre que descubría que su hija era lesbiana, lo que definió como una grata experiencia.

Marzán ha tenido otros ofrecimientos para estar en televisión pero no todos le acomodan. “Rechacé una pega porque no tenía ganas de hacer cosas que no me gustan o no me acomodan”, detallando que era un programa de corte humorístico, pero que al ver un capítulo se dio cuenta que no se sentiría bien y decidió rechazarlo.

La actriz no tiene problemas con estar alejada de la pantalla, pues reconoce que su vida es el teatro.

Recuerdos de Los Venegas

“El cariño no me deja de sorprender. La gente extraña la simpleza de esa familia, el humor que no ofendía a nadie para hacer reír, incluso entregaba enseñanzas. La gente se sentía identificada”, señaló la actriz con respecto a esta serie que acompañó a miles de chilenos a la hora de almuerzo.

Es tanto el cariño que la gente le tomó por este personaje, que incluso este mismo la hizo protagonizar un gracioso episodio: “Un día yo estaba grabando Lo que callamos las mujeres en Plaza Bulnes (en Santiago). La gente se acercaba para saludarme y me decía ´Paolita, que bueno que estés haciendo esto ahora´. Era como que la enfermera de Los Venegas ahora se había dedicado a actuar. Entonces yo decía, ´Yo soy actriz, puedo hacer cualquier cosa´”, pidiéndoles que le dijeran Carola.

Afortunadamente, dice la actriz, los directores no la han encasillado en su labor en esta serie por su recordado papel en la serie de TVN.

Quien también es recordada por la serie es su hija Carolina, quien le siguió sus pasos, y actualmente trabaja con grandes actores, como Héctor Noguera. Marzán asegura que sus logros son consecuencia de su esfuerzo, de su trabajo. “Es súper estudiosa, disciplinada, entonces no me espero otra cosa de su trabajo. No es gratuito. No es porque es bonita, sino porque es una bestia trabajando, entonces yo no espero resultados mediocres”.

Biomagnetismo

Pero la actuación y difundir la cultura y el teatro no son los únicos intereses de la “Paolita”. Actualmente realiza un curso de biomagnetismo, que lo enseña “una terapeuta súper reconocida en Quilpué. Vi la posibilidad de que me hiciera el curso en su casa”, el que ya está terminando, pues sólo le queda una evaluación con un paciente para que la certifiquen si aprueba.

“Este tipo de terapias las encuentro maravillosas, porque además es algo físico, no es intangible. Es increíble cómo tu cuerpo reacciona frente a los imanes”. A esto agregó que “Lo estoy aplicando primero con mi familia. No tiene un fin para poner una consulta, sino tener una herramienta de sanación, que me gusta mucho”.

Su papá, de 82 años, ha sido uno de los que se ha prestado para que ella practique con sus imanes y gracias a eso le ha cambiado el ánimo y su energía vital. “Son efectivos porque es energía que mueve tu cuerpo y te equilibra”. También ha probado con alumnos que la han ayudado, quienes también dicen que les ha servido. Es una herramienta que me suma para el bienestar.

¿Qué te parece la nueva vida de Carolina Marzán?

Revisa a continuación una galería de imágenes que fueron concedidas por la actriz a Página 7, sobre su íntima y profesional vida en Quilpué.

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