Deporte

La preocupante y anecdótica razón que llevó al chileno Thomas Briceño a practicar judo

Jack Guez | AFP

Una buena participación tuvo el judoka nacional Thomas Briceño en los Juegos Olímpicos de Rio 2016, tras ganar su primer combate al jordano Ibrahim Khalaf por un contundente 11 a 0 en la categoría de luchadores que pesan menos de 90 kilos, siendo el primer chileno en ganar en esta disciplina en la cita deportiva.

Pero lamentablemente su sueño de seguir avanzando etapas se vio frustrado en segunda ronda, ya que le tocó enfrentar al número uno y actual campeón mundial Gwak Dong-Han, perdiendo de manera inapelable en tan solo un minuto y 13 segundos.

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Según consignó LUN, Briceño señaló no estar conforme con su actuación, pero que seguirá entrenando para conseguir grandes logros para Chile. “Tengo un gusto amargo. Deseaba haber quedado entre los siete primeros (…) es una espina que tengo clavada y que pretendo sacármela en Tokio 2020”, expresó el deportista de 22 años.

El judo es su vida, al cual entró gracias a su madre, quien le aconsejó practicar deporte por una curiosa pero preocupante razón a sus siete años de edad: tenía sobrepeso. Aunque eso no fue lo único que hizo: “Jugué fútbol, hice natación, y con siete años entré al club de judo de Carabineros”, institución a la cual pertenece su madre.

Por lo mismo es que Thomas decidió tatuarse en su pecho y con letras japonesas las palabras “honor, familia y judo” y en su espalda “disciplina, constancia y perseverancia”, ya que según él, son valores que sus padres le entregaron de pequeño y que pretende reflejar con todo en la arena de combate de una nueva competición.