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Publicado por Cristopher Schmidlin

| 16 febrero, 2017 a las 17:40

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Captura de video

Sorprenden a sacerdote italiano en clubes de prostitución: “Después me confieso”

Tener una noche de juerga en una discoteca o terminar en un club de desnudistas no parece nada tan anormal ni terrible, pero la historia cambia cuando el protagonista es nada más y nada menos que un sacerdote.

Un programa de reportajes italiano sorprendió a un religioso con hábito asistiendo a dos locales nocturnos donde gastó “entre 300 y 400 euros” (entre 200.000 y 270.000 pesos chilenos), en encuentros íntimos con mujeres.

El periodista del programa de investigación del canal La7, La Gabbia (La Jaula), Silvio Schembri, se infiltró en los prostíbulos utilizando una pequeña cámara oculta y, haciéndose pasar por un cliente más, logró sacar sinceras confesiones del cura.

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El religioso contó que visita los clubes y accede a las zonas privadas con las mujeres que le hacen masajes que terminan en felación, consignó BioBioChile.

Según relata el portal italiano Il Giornale Di Vicenza, el sacerdote además utiliza su sotana para poder chantajear a quienes podrían denunciarlo.

“Si ven que soy un cura ya no les importa un comino. Nadie se mete porque adentro me encuentro con personas casadas, hombres comprometidos que saben que si me vienen a decir algo les contestaré ‘Yo te conozco y se lo diré a tu esposa’”, aseguró el sacerdote entre risas, diciendo además que después de sus pecados se confiesa.

En el video se ve cómo habla con las trabajadoras sexuales e incluso se da tiempo para bromear con el infiltrado periodista sobre lo que le conversan las mujeres.

“Me dijo le falta un cura en su experiencia de privados. Si quiere cometer un pecado, yo lo hago”, comenta el sacerdote entre risas antes de abandonar el salón para ir a una pieza con una de las jóvenes.

Como si fuera poco, la noche no terminó ahí, sino que el cura se fue a otro club acompañado por Schembri.

“Aquí también parece sentirse como en casa“, dice el comunicador cuando ve la actitud del cura al entrar a este segundo local de prostitución.

Vengo siempre porque hay mujeres muy bellas y es dónde menos dinero se gasta”, replicó el padre que al final de la noche confesó haber gastado “entre ofertas y todo, unos 300 o 400 euros”.

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